Friday, November 22, 2013
Dibuixant la web de l'Hèctor Parra
Wednesday, October 16, 2013
Del córrer. Camí de València.
Per amenitzar la parrafada us he deixat en companyia dels atletes dibuixats d'en Manel González, a qui creia un gran amic fins a putejar-me amb això de Valènica i un tipus de pinzell compulsiu, que no és capaç de veure l'atletisme sense viure'l amb un llapis a la mà.
Wednesday, April 17, 2013
#marató #boston #foto #instagram #amateur
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| “A woman near Kenmore Square”, Alex Trautwig (GETTY) |
Monday, April 1, 2013
Siau Paco.
Tuesday, March 19, 2013
Notes sobre la deriva contemporània de la figura del pare: de Miquel Àngel a Garcia-Àlix.
Thursday, June 14, 2012
El Raval al Born. Exposició de la Consuelo Bautista a l'Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
| Hora dels parlaments. |
| Les dues ombres del fotògraf projectades contra un dels Ravals de la Consuelo. |
| El soci, ben distret. |
Wednesday, April 4, 2012
Després de la vaga: més violència.
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| L'Angelo amb l'ull acabat de ferir a la vaga del 29-M al Passeig de Gràcia. Fotografia d'en Jordi Borràs Abelló. |
Thursday, November 3, 2011
Els dibuixos d'en Josep Subirats. Barraques i camps de concentració.
| A l'estenedor, el catàleg de l'exposició d'en Josep Subirats. |
| Josep Subirats dibuixant escribidors. |
Thursday, January 20, 2011
Leica en el siglo XXI.

Gisèle Freund fotografiando (a pares) a Walter Benjamin en la Biblioteca Nacional, 1939. Por una vez, quien se mueve sí sale en la foto.
Era mi primer reportaje de envergadura en Francia, y me llevó meses realizarlo. En parte, se publicó aquel mismo año, en Vu."
Gisèle Freund expone fantásticamente bien lo que supuso la aparición de la primera Leica. Esta cámara redujo radicalmente la resolución estándard de la época (del 6x9 o 6x6 pasó a inventarse el 35mm, aprovechando las colas de negativo cinematográfico). La polémica (en su momento) pérdida de calidad se compensó con una cámara de una portabilidad nunca vista hasta la fecha. El mito de Leica lo debe a lo discreto de su fotografiar. Calidad óptica y constructiva cimentaron esta fama, pero no fueron estos los aspectos que abrieron las puertas a una manera distinta de hacer fotografías. Si con una Leica se podían hacer fotos diferentes era debido a su invisibilidad.
Quien hizo poesía con esa discreción leiquera fue Henri Cartier Bresson. Y no lo digo por sus fotos (que también). HCB compone sus primeros versos con unos pasos de baile alrededor de lo que su ojo acecha. Los primeros segundos de visionado del siguiente vídeo son suficientes para gozar sus pasos:
(Inserto de un párrafo fugaz como la foto con móvil: el teléfono movil hereda de Leica su invisibilidad; pero aporta a su vez otros matices que alteran nuestra percepción de la imagen fotográfica: la fotografía es ubícua, se fotografía todo y se fotografía siempre. El invento de la intimidad nos va a quedar tocado. Pero esto será ya otra entrada, o no...)
Sobre fotógrafos de teléfono móvil, me gustaría compartir con vosotros un par de ejemplos que son los que me han convencido de tomarme esto en serio.
El primero de ellos es un tanto lejano, un mallorquín residente en NY y amigo de un amigo que fue quien me habló de él y de cómo armado con un I-Phone estaba haciendo un carrerón espectacular que, vistas las fotos, es bien merecido. Se trata de Sion Fullana y os apunto su dirección de Flickr y la de su página web. El paseo bien vale la pena, street photography pura y dura, de la que te salpica asfalto:

Tuesday, June 15, 2010
Refotografía y EGA (II). El estado de lo refotográfico.
Desde los marginales anuncios comerciales donde se muestra el antes y el después de determinado tratamiento de belleza, el cuerpo ha sido objeto preferente de lo refotografiado. En nuestro entorno abundan los ejemplos, como es el caso de “Cronos”, de Pere Formiguera, donde una vez al año los mismos personajes posan su desnudez ante la cámara, en una serie parecida a las albúminas de finales de siglo XIX en que Eadweard James Muybridge viviseccionaba el movimiento (el atroz transcurrir del tiempo, en el caso de Formiguera).
Con el mismo sentido despiadado, en “Máscaras” de Marta Calvo cada personaje fotografiado sujeta en la mano su propio retrato tomado lustros antes y rasgado por la mitad, interponiéndose ante la cámara a la vez que se hace encajar con el rostro actual y envejecido. Este paso de la anécdota a la reflexión sobre la despiadada huella del tiempo sufre una vuelta de tuerca con Gustavo Germano: este autor recupera fotografías cuotidianas donde a alguno de los retratados lo desaparecieron durante la dictadura argentina. La reconstrucción de esa instantánea a día de hoy, con el vacío de los ausentes, da la razón al fotógrafo Martí Llorens al referirse a los tres tiempos de lo refotográfico: el tiempo original, el tiempo actual y el tiempo que media entre ambos.
Izquierda: Berenice Abbot, "Oyster houses at South Street and Pike Slip", 1937.
Derecha: el mismo punto de vista por Douglas Levere, 2002.
Mark Klett y Byron Wolfe (2007), refotografiando fragmentos de una panorámica dibujada por William Holmes (1882)
Arriba, un pino Jeffrey en Sentinel Dome, fotografiado por Ansel Adams en 1940. Abajo, el árbol en 2002, muerto por la sequía. Hoy ya yace caído.
Desde aquí se multiplican las experiencias refotográficas, muchas de ellas sustituyendo el peso del autor por el de la Historia. A resaltar (Juchen, 2005) el trabajo con la ciudad de Dresde de protagonista, visitada por una misma cámara en manos de dos generaciones distintas: pasará de padre (en plena posguerra) a hijo (tras la caída del Muro). Y de una ciudad icono de la 2ª Guerra Mundial pasamos a otra de la mano de Sergei Larenkov, quien se dedica a refotografiar el sitio de Leningrado:
En España, encontramos el trabajo casi inédito del fotoperiodista Paco Elvira y los escenarios de batallas perpetuados esta vez en lienzos, así como las intervenciones de Ricard Martínez en Barcelona, insertando en su ubicación original ampliaciones murales de distintas series de fotos: los bombardeos fascistas sobre Barcelona durante la Guerra Civil (“Projecte Runa”), las instantáneas de Agustí Centelles tomadas durante la sublevación también fascista de Barcelona en julio del 36 (“Forats de Bala”) o a través de un abanico de tiempo de unos 40 años interrogándose sobre las marcas de la violencia de una dictadura en "Repressió i Resistència" (que por cierto, se trata de una instalación recién inaugurada y que nos acompañará este verano). Todos ellos son trampantojos que evidencian que "la fotografía no es un arte sinó un combate con el tiempo. La máquina del tiempo no era pues el artilugio infernal que nos transportaba de una época a otra tal como soñó H.G.Wells, ni tan siquiera el mecanismo misterioso del reloj, sino lisa y llanamente la cámara fotográfica" (Fontcuberta, 1997).
Saturday, June 5, 2010
Refotografía y EGA (I) De lo obsoleto de la cámara fotográfica y de la distancia sideral entre lo lineal y lo yuxtapuesto.
La cámara fotográfica tiene algo de invento fuera de hora, como un invitado que llega a la cena pasados los postres. En el Renacimiento se inventó (que no descubrió) la perspectiva cónica. Antes lo representado ocupaba un espacio simbólico dentro de cada escena. El estupor ante tamaño invento lo podemos ver reflejado en la literatura: "dicen que blasfemamos al mirar el mundo con la perspectiva de un asqueroso chucho de la calle porque pintamos del mismo tamaño un tábano y una mezquita, con la excusa de que la mezquita está más atrás, y que nos burlamos de los fieles que acuden a ella. No puedo dormir por las noches pensando en todo esto." (Pamuk, 2003)
En la perspectiva cónica, todo el universo queda reducido a un único punto de vista: el del ojo que mira, el ojo del hombre. Ante él, el mundo se despliega ordenadamente, sobre la misma retícula en que Piero Della Francesca dispone su "ciudad ideal".
Y llega la fotografía.
Casi cinco siglos después.
Muy tarde.
La cámara fotográfica no es otra cosa que una cámara oscura a la que se dota de la capacidad de fijar químicamente esas perspectivas en un soporte. La cámara fotográfica es una máquina de tomar perspectivas. Pero la perspectiva ya no es capaz de explicar el mundo, en tanto el mundo ya no pertenece al individuo: ha hecho aparición en escena la masa. El discurso lineal que lo explica todo se vuelve caduco, es el tiempo de lo yuxtapuesto, lo fragmentario y parcial. Fractales y collage.
La fotógrafa no encontró una manera más eficaz de explicar New York a su hermana que a través de este "collage trouvé".
Xavier Rubert de Ventós propone elevar a categoría estética la obsolescencia: es en el instante en que el objeto se aliena respecto a su uso cuando podemos percibir su sentido estético. Acaso por esto mismo la obsolescencia del invento de la cámara fotográfica la libera de la sumisión a verse como una mera máquina perspectiva y rápidamente las fotografías serán otra cosa. Para empezar, romperán el espacio euclídeo inherente a la perspectiva cónica: lo fotografiado ya no se inserta en un espacio continuo, “lo que ocurre con la fotografía es que es un objeto acabado. Una fotografía está recortada y no forzosamente por unas tijeras o una plantilla, sino por el propio aparato fotográfico. (…) El aparato, en tanto que objeto acabado, recorta una porción de un campo infinitamente mayor. (…) Una vez recortada la fotografía, el resto del mundo se elimina debido a dicho recorte. La presencia implícita del resto del mundo y su expulsión explícita son aspectos tan fundamentales de la práctica fotográfica como lo que se muestra explícitamente” (Stanley Cavell, 1971, “The world Viewed”, Viking Press, New York, citado por Krauss, 2002, p. 140). Pero es que además, como insistirá Walter Benjamín, la cámara obedecerá a un discurso sobre el mundo donde se hace patente el cambio gravitacional de lo lineal y discursivo a lo yuxtapuesto, de lo reflexivo a la propaganda.
Wednesday, May 5, 2010
Jacques Henri Lartigue en el CaixaFòrum. Un mundo flotante.
Friday, April 23, 2010
Por Sant Jordi, un libro: "El largo viaje" de Bernard Moitessier.
Falso Moitessier bajo el chaparrón.
No nos engañemos, Él no lo haría.
Para mí el mar siempre ha sido una llamada en forma de susurro. Un día se transformó en grito, en pasión, y el culpable fue Bernard Moitessier, un loco de los mares que para nuestra felicidad escribió poco y bien.
En esa isla pilló un curro en una plantación de bananas, o de cocos o de ya no me acuerdo qué. El caso es que se tiró dos años allí, malviviendo, construyendo otro barco con el que continuar el viaje. Llegaría a Francia unos cuantos años después, tras una larga escala en Sudáfrica y otro naufragio en el Caribe. Por cierto, desde allí empezó a construirse otro barco con el que cruzar el Atlántico: un barco de papel mache, hojas de periódico embadurnadas de alquitrán. Afortunadamente, antes de terminar la embarcación se pudo enrolar en un petrolero con el que llegó a Francia.
Moitessier deja mujer e hijos en el continente y zarpa. 1968. Los instrumentos de navegación son muy parecidos a los del almirante Nelson. No cargará con la radio, por lo que en diez meses sólo logrará comunicar una vez con el mundo exterior: al cruzarse con un mercante y gracias a un tirachinas.
Cruzar el Ecuador y doblar los cabos de Buena Esperanza, de Leeuwin y de Hornos, y vuelta para a casa. Demasiado sencillo para Moitessier. "El largo viaje" es un viaje fascinante no sólo alrededor del globo: también al interior del marinero francés, cuya mente se expande a medida que traga millas y cada vez es menos un viaje solitario al emerger la presencia del propio barco, el Joshua (en honor al americano Joshua Slocum, quien a caballo de los siglos XIX y XX sería el primer navegante en circunnavegar la Tierra en solitario).
Así, "El largo viaje" empieza como un aséptico diario de navegación. Pero al después de unos meses su protagonista ya es una especie de San Francisco de los mares y el libro, poesía. Doblará el que debía ser su último cabo, el de Hornos; junto a las Malvinas la proa apunta ya a Europa, pero Moitessier no siente todavía la necesidad de volver a casa. Virará a estribor y decidirá continuar doblando cabos: a la mierda Europa, su mujer y los niños. Volverán el cabo de Buena Esperanza y el de Leeuwin y, una vez en los mares del sur, el final del viaje, un punto y seguido en el que recalar la vida, de momento...












