dimarts 9 de febrer de 2010

Tractatus 11.

Parece que comparta trinchera con Wittgenstein. Por tercera semana consecutiva, no me voy a mover del punto 6.4311

Empezamos hace quince días por el final: "Nuestra Vida es tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual". ¿Se acuerdan? Y la semana pasada decíamos que "la muerte no es un acontecimeiento de la vida. No se vive la muerte.", con lo que se iniciaba el punto 6.4311

Hoy, nos vamos al tajo que media entre ambos aforismos:

"Si por eternidad se entiende, no una duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente".

Menudo "carpe diem" que se marca el tipo... Así que, ¿qué hacemos con la ola? ¿Nos la miramos o nos subimos a ella?

Como decía mi Mazinger Z, "no hay perdón para los timoratos..."




Leica M6+Cron50+Tri-X+ la playa de la Barceloneta

dijous 4 de febrer de 2010

Mi ciudad es un jardín...


dimecres 3 de febrer de 2010

Y tú, ¿por qué haces fotos?

Como Napoleón o los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, batallo en multitud de frentes. Será por aquello de la épica de la derrota. Perderé, sí, pero lo que es aburrirme, nanai. Una de las batallas la libro en La Mítica Yi Fai (pronunciación en inglés casposo de una compacta digital de tiempos remotos: la Canon G5). Se trata de una amalgama imposible de tipos con una relación con la fotografía de lo más variopinto: desde quien la tiene por su santa esposa a quien la toma por su fulana, pasando por madre, puta, hija, amante, conocida, amiga... Ni se sabe el por qué la cosa funciona y de momento no me banean, pues muy bien calamar. El caso es que recientemente uno de los míticos, Pedro Saura (nada menos que catedrático de fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense, gran tipo siempre que no se le mencione a Duchamp), nos lanzó una pregunta a la que hacía días que le daba vueltas: ¿POR QUÉ HACES FOTOS?


Pedro Saura cerveceando en el Pisamorena, D3 en mano.
Y no sólo dispara fotos: sus preguntas también hieren...


Miento. En realidad fueron dos preguntas, pero la segunda me la guardo para otro post.

En esta época de alocado frenesí y escalada tecnológica, tiene huevos que la pregunta con la que uno zozobra sea precisamente el "por qué". Con lo fácil que es llenar el rato disertando sobre ruido, tamaño de sensores, que si la foto química tiene más glamour, recortes y bla, bla, bla. Vale. Pero no. Hablemos de fotografía: ¿por qué hago fotos?

Cada uno tiene que contestarse a sí mismo. Fotografiar es como escribir, y habrá quien se sienta poeta, otro que quiera ser notario del Mundo, qué sé yo... Mi respuesta me ha sorprendido: a mí, la fotografía, plin.

No me interesa la fotografía por ella misma. Lo que me pide el cuerpo es contar historias. Bueno o malo, soy un cuentista, y me da un poco lo mismo hacerlo con una cámara, un boli bic o amontonando tochos uno encima de otro.

De todas formas, para respuesta interesante, la que apunta Fotosiqui en su último post. Paso de hacer un "copiar y pegar" que el muy animal es capaz de mandarme a la SGAE.


dimarts 2 de febrer de 2010

Ludwig Wittgenstein. Tractatus logico-philosophicus. Apunte número 10.


Cementerio de Sant Pere Molanta, diciembre 2008.
Leica M6+Skopar 25mm+Kodak Portra 400VC


La cosa se pone grave. Sin irnos del mismo punto que el tratado en la pasada entrega, les dejo así, a pelo, con una obviedad estremecedora, por más que le pudiera pesar a Millán-Astray:

"La muerte no es un acontecimeiento de la vida. No se vive la muerte." 6.4311

Otra vez silencio.

diumenge 31 de gener de 2010

Una chica interesante. Introducción a la economía de mercado, 2.



Decíamos ayer que para hacer más sostenible la economía, nos debíamos de preocupar en hacer más ligera la mercancía, pero en ningún caso bajar el ritmo alegre de las transacciones mercantiles. Llegué a proponer un cambio de besos por petróleo. Claro, no pensé que gasolineras de éstas a pie de carretera, donde en lugar de gasolina de 95 octanos puedes comprar besos, existen desde antes de los combustibles fósiles, por más que nuestros gobernantes se empeñen en clausurar los Club Ribiera de turno.

Pero donde se hace inoportuno el ejemplo es en otra parte: cuando para que compres gasolina te venden besos. Con el fetichismo de la mercancía hemos topado... Se trata de una perversión que sirve tanto para vender merluza como para vender países. Frente a estos besos estamos más vendidos que dentro de un puticlub.

dilluns 25 de gener de 2010

Tractatus 9. Dolor, dibujo, arquitectura.

"Nuestra Vida es tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual". 6.4311 (final)
Ludwig Wittgenstein, "Tractatus logico-philosophicus".





¿Se acuerda alguien de "El vientre del arquitecto" ("The belly of an Architect")?

Una peli del 87 del siglo pasado, de Peter Greenaway, donde Brian Dennehy interpreta uno de sus pocos papeles protagonistas... ¿Sí? ¿Les suena? Les pongo en situación: un afamado y maduro arquitecto americano (Stourley Kracklite) llega a Roma para comisariar una exposición retrospectiva sobre otro arquitecto: Etienne Louis Boullée. Casi nada. El argumento, pues que del polvo venimos y al polvo vamos. Y de polvo en polvo. Si les pica la curiosidad, adelante con la peli. Háganlo. Yo me lo pasé pipa. Si no les gusta, les cedo el espacio de comentarios de un poco más abajo para que me dejen a parir.

Pero si rescato este casi fósil del celuloide, es porque incluye la escena donde se refleja mejor que en ningún otro lado lo que significa el dibujo para un arquitecto: todo. Para él, entender es dibujar. Los límites de su conocimiento son los límites de lo que puede dibujar. Lo puede dibujar todo. Incluso el dolor.












Cuando acuda al médico con sus planos de dolor, el doctor le preguntará: "Arquitecto, supongo..."



Esto ha sido una coproducción conmigo mismo, en suministro de emociones. Y donde digo dibujo, buenas son fotos, claro... Lo de saltarme el martes es porque en lunes lo del dolor se hace más explícito...

diumenge 24 de gener de 2010

jam train